Aunque trabajó en el mismo lugar durante 24 años, los ocupantes de la residencia cambiaban cada cuatro, más o menos. Durante ese tiempo, Emma elevó sus oraciones nocturnas a favor de seis presidentes de los Estados Unidos: Eisenhower, Kennedy, Johnson, Nixon, Ford y Carter.
Si bien tenía preferencia por algunos de ellos, igualmente oró por todos. Ella seguía las instrucciones que se nos dan en 1 Timoteo 2 en cuanto a orar «por todos los que están en eminencia» (v. 2). Estos versículos continúan diciendo que vivir «quieta y reposadamente», y ser una persona piadosa y reverente «es bueno y agradable delante de Dios […], el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad» (vv. 2-4).
Puesto que Dios «oye la oración de los justos» (Proverbios 15:29), ¡quién sabe cómo respondió Él las oraciones fieles de Emma! En Proverbios 21:1, leemos: «Como los repartimientos de las aguas, así está el corazón del rey en la mano de Jehová; a todo lo que quiere lo inclina».
Tal como Emma, nosotros también debemos orar por nuestros líderes. ¿Hay alguien por quien Dios te está llamando a orar hoy?
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Para influir a los líderes a favor de Dios, intercede ante Dios a favor de esos líderes.(RBC)