Chad Pennington es un ex jugador de
fútbol americano que sufrió muchas lesiones que amenazaron su carrera. Dos
veces, estas lesiones lo obligaron a someterse a cirugías, meses de terapia
física y semanas de entrenamiento para poder volver al campo. Sin embargo, las
dos veces, no solo regresó a jugar, sino que sobresalió de tal manera que le
dieron el premio al mejor jugador retornado del año en la Liga Nacional de Fútbol Americano. Para Pennington, sus
esfuerzos fueron una expresión de su determinación de volver a jugar.
En el ámbito espiritual, cuando el
pecado y los fracasos destruyen nuestra relación con Dios y nos dejan en el banquillo en cuanto a nuestro servicio, la
determinación sola no puede restaurar la comunión con el Señor y la
productividad en su obra. Cuando el pecado nos envía al banco de suplentes, el
camino de regreso es la confesión: «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel
y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad» (1 Juan
1:9).
Para poder recuperarnos de nuestros
fracasos espirituales, tenemos que depender completamente de Aquel que se
entregó por nosotros. Esto nos da esperanza. Cristo, quien murió por nosotros,
nos ama con amor eterno y responde con gracia
cuando le confesamos nuestras faltas. Mediante la confesión, podemos hallar su
restauración misericordiosa: la mayor reaparición de todas.